El inminente choque comercial entre la UE y China: por qué la Comisión no debe actuar sola
La Unión Europea está al borde de una confrontación comercial en toda regla con China. Lo que Bruselas denomina 'China Shock 2.0' —la avalancha de exportaciones subvencionadas de vehículos eléctricos, paneles solares, baterías, acero y productos químicos— ya no es un riesgo teórico. Es una realidad.
Tras la reunión a puerta cerrada del Colegio de Comisionados sobre China celebrada el 29 de mayo, una cosa está clara: la amenaza de represalias chinas no disuadirá al ejecutivo de actuar.
La UE se está armando con un nuevo arsenal de instrumentos comerciales autónomos. La pieza central es el llamado «instrumento de sobrecapacidad», una salvaguardia intersectorial diseñada para restringir el acceso de China a los mercados de la UE cuando la sobrecapacidad industrial de Pekín amenaza sectores estratégicos europeos. Este instrumento se sumaría al Instrumento Anticoerción (IAC), que la Comisión ha aprobado pero que aún debe ser sometido a la aprobación del Consejo, y a normas más estrictas de ciberseguridad que podrían limitar aún más a los proveedores chinos en infraestructuras digitales críticas.
Estas herramientas no son caprichos proteccionistas; responden a una realidad estructural. El modelo estatal chino ha generado un exceso de capacidad crónico que ahora se exporta a precios que los productores europeos no pueden igualar. El déficit comercial de bienes de la UE con China, que alcanzó niveles récord el año pasado, es un indicador relevante de lo que está sucediendo, pero existen otros aún mejores. En concreto, China ha estado aumentando su cuota de exportación global, superando a la UE tras la pandemia de COVID-19. Esa........
