Por qué voy con Marruecos en el Mundial
Mientras la avariciosa FIFA destruye el fútbol, podemos distraernos con los pormenores de un dilema fenomenal. Resulta que Marruecos incluye en su escuadra de veintiséis jugadores a veinte que no han nacido en Marruecos, no viven en Marruecos y quizá no hayan visitado el país más veces que Pedro Sánchez. Sin embargo, representan a Marruecos. El otro día coincidieron sobre el campo once jugadores con la camiseta de Marruecos que a lo mejor ni saben dónde queda Tánger y, si van por sus mercados, les timarán tan fácilmente como me timaron a mí. Son futbolistas nacidos en España (6), Francia (7) o Canadá (1). Mucha gente ha considerado un escándalo este Marruecos de exteriores, no validable deportivamente, armado con burocracia de pasaportes y despachos.
Al conocer el dato, lo vi posarse vertiginosamente sobre mi disposición al juicio. ¿Qué pensar sobre ello? ¿Cuál es la opinión políticamente correcta? Mientras me debatía con los demonios de la ideología, me vino a la cabeza la selección de Francia. En ella, unos veinte jugadores son de origen africano (o sea, de padres o abuelos emigrados desde África). Según las consignas progresistas, esto es bueno. Según la derecha dura, es un espanto, la negación de un país, pues hasta finales del siglo XX la selección francesa de fútbol respondía a una caracterización culturalmente reconocible. La Francia de Eric Rohmer, Proust o Brigitte Bardot, la del croissant y el queso; la de Woody Allen rodando películas en París.
Curiosamente, ha sido la izquierda la que ha condenado los enjuagues administrativos de la selección de Marruecos. Debemos entender, por tanto, que para la........
