Pobrecita mía, que te ha dejado el novio
Que te deje tu novio y escribas un libro no me parece mal si el novio es un asesino en serie. Esos son amores de interés. Pero si tu novio es otro escritor, y ni siquiera das su nombre, y sólo ha sucedido que estás un poco triste, hay que gozar de un ego similar al de Napoleón para asestarnos un libro sobre el tema.
El libro se llama, muy apocadamente, El libro moebius (Alfaguara), y un hecho importante para esta reseña es que me lo compré. ¿Por qué compro libros de chicas a las que deja el novio? ¿Por sadismo? No, porque esta ruptura sentimental en concreto ofrecía el estímulo de una lectura juguetona.
Siendo corto (unas doscientas páginas), la nueva obra de Catherine Lacey cuesta 20,90 euros y su precio se debe al trajín de imprimirlo. Resulta que está formado por dos partes, y cada parte da comienzo al libro: tiene dos portadas idénticas, puedes empezar por la parte que es mala o empezar por la parte que es peor. Yo empecé por la parte que es mala.
Hacer que un libro tenga dos portadas, idénticas o no, y que el lector le dé varias vueltas en las manos, un tanto confuso, mientras decide por dónde lo empieza no es algo que se le haya ocurrido a la autora al rato de que la dejara su novio y se pusiera un poco triste. Esta pirueta con el papel y el pegamento ya la había visto yo hace mil años con La cara interna del viento (1991), del escritor eslavo Milorad Pavic. Si empezabas por un lado, al final oías un grito; y si empezabas por el otro, veías a alguien gritar. Entonces la pirueta funcionaba........
