Entre el socavón y socavar el Estado de derecho
En la fabulosa película Relatos salvajes (Damián Szifron, 2014), uno de sus episodios nos cuenta la vida de un ingeniero, interpretado por Ricardo Darín, que va siendo empujado poco a poco en una batalla contra la administración que comienza con una sanción de aparcamiento y termina con él poniendo una bomba en el desguace municipal. El relato, como su propio nombre indica, es salvaje, pero no por ello deja de ser una representación extraordinariamente precisa.
Un ciudadano normal, cumplidor, serio y responsable —uno de esos hombres que todavía creen que las instituciones existen para algo más que para pedir fotocopias borrosas en formato apaisado— estalla finalmente ante la indiferencia, la corrupción y el maltrato de un sistema que se supone que está ahí para servirle.
Últimamente he pensado mucho en "Bombita", el cariñoso apelativo que le ponen en la cárcel al personaje. Y digo cariñoso porque no hay nada más enternecedor que una comunidad penitenciaria abrazando con afecto a un hombre que ha declarado la guerra santa a una grúa municipal. Hace poco tuve la fortuna de ser padre. Una gran alegría. Un acontecimiento luminoso. Un milagro de la vida. Y, simultáneamente, la apertura de un expediente infernal.
Porque, por motivos que todavía hoy me resultan inexplicables y que sospecho que solo podrían aclararse mediante una ouija o una comisión parlamentaria con médium incorporado, la Seguridad Social no me hacía el ingreso de mi baja. Tres meses duró mi periplo. Tres meses. En tres meses se puede atravesar media Europa a caballo o redactar una constitución centroeuropea.
Primero llamé para interesarme y pedir una solución. Me dijeron que no había nada raro, que no sabían el porqué, que se suponía que estaba todo bien. Esta respuesta, que a primera vista podría parecer contradictoria, pertenece en realidad a un género literario muy consolidado en la administración española: la tragedia metafísica de expediente sano y cuenta bancaria muerta. Era, por tanto, un problema cuántico: existía y no existía al mismo tiempo, dependiendo del funcionario que observara la partícula.
¿Solución ofrecida? Que pusiera un escrito. Esto me........
