Coca, tomate, cebolla y fríjol
Pico y Placa Medellín
Pico y Placa Medellín
Pico y Placa Medellín
Pico y Placa Medellín
Pico y Placa Medellín
Pico y Placa Medellín
Pico y Placa Medellín
Por Juan David Ramírez Correa - columnasioqued@gmail.com
Imagínese por un momento a un campesino del Catatumbo o del Putumayo con una hectárea fértil ante una decisión condicionada por su entorno: sembrar coca o un producto de la canasta familiar. Si opta por lo segundo —como debería ser—, afrontará más obstáculos: necesita apoyo, vías para sacar la cosecha, comprador que pague a tiempo y un Estado que no le falle. Si siembra coca, probablemente tendrá comprador, precio fijo y un grupo armado ilegal que le garantizará “seguridad” a cambio de sumisión.
No hacen falta neuronas para saber cuál opción ha prevalecido en un país donde el campo ha sido cooptado por una dinámica perversa que llenó sus tierras de coca, no desde una lógica ancestral, sino desde la del conflicto armado que alimenta narcotráfico y negocios ilegales.
Según la Oficina de las Naciones........
