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Israel 2026: elecciones, ocupación y guerras

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24.08.2026

El 27 de octubre Israel celebrará elecciones generales. Nuevamente, como ocurre desde la ocupación iniciada en 1967, millones de palestinos de Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza no participarán en las elecciones del Estado que desde hace casi seis décadas ejerce distintos grados de control sobre sus territorios.

Israel se define como «la única democracia de Oriente Medio». Sin embargo, si se considera conjuntamente a Israel y los territorios palestinos ocupados, viven allí alrededor de 15,6 millones de personas, entre ellas unos 5,5 millones de palestinos de Cisjordania y Gaza que no tienen ciudadanía israelí ni derecho a votar en las elecciones israelíes y que jamás en sus vidas han participado en los comicios del Estado que los controla.

La situación contrasta, por ejemplo, con lo ocurrido con Cisjordania bajo Jordania. Transjordania pasó a denominarse Jordania en 1949 y anexionó formalmente Cisjordania en 1950. Los palestinos de Cisjordania fueron incorporados al sistema de ciudadanía jordano y pudieron participar políticamente en el reino.

Israel, por el contrario, no ha incorporado a la ciudadanía israelí a la población palestina de Cisjordania y Gaza.

Además, la Ley Básica del Estado-Nación de 2018 establece que el ejercicio del derecho a la autodeterminación nacional dentro del Estado de Israel es exclusivo del «pueblo judío» y, por ende, no reconoce ese mismo derecho nacional a la población palestina. El árabe, que anteriormente tenía estatus de lengua oficial junto con el hebreo, pasó a tener un «estatus especial».

Varios ministros de la actual coalición han defendido públicamente la emigración o expulsión de palestinos. En agosto, Itamar Ben-Gvir volvió a defender expulsiones masivas desde Gaza y el reasentamiento israelí del territorio, al tiempo que reivindicaba las miles de demoliciones de viviendas y prometía ampliarlas.

Un Parlamento extraordinariamente fragmentado

Ningún partido se aproxima actualmente a controlar por sí solo el Congreso de 120 miembros. Las encuestas fluctúan considerablemente y ninguna fuerza llega al 20% de los votos en los sondeos. A fines de agosto, Likud, dirigido por Benjamin Netanyahu, y Yashar, encabezado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, se disputaban el primer puesto, mientras que la alianza entre los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid aparecía como otra de las principales fuerzas.

Netanyahu se mantiene como primer ministro durante cerca de 18 años, más tiempo que cualquier otra persona en la historia israelí, y ha encabezado seis gobiernos.

La campaña también está marcada por una retórica militar muy agresiva. El ministro de Defensa, Israel Katz, difundió durante las primarias del Likud un vídeo electoral compuesto por imágenes de ataques y explosiones en Gaza, Líbano e Irán, acompañado por una canción que repetía: «Israel Katz, boom, boom…»

A la derecha del Likud se encuentran las fuerzas encabezadas por Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, que defienden posiciones todavía más belicistas y racistas. En el caso de Ben-Gvir existe, además, un antecedente judicial: fue condenado en 2007 por incitación al racismo y por apoyo a una organización terrorista.

Ben-Gvir ha convertido las demoliciones de viviendas árabes en una bandera política. En junio afirmó públicamente que durante el último año habían sido demolidas unas 5.700 viviendas y prometió continuar derribando «más y más» construcciones en comunidades beduinas y palestinas.

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