La injerencia estadounidense en las elecciones de Brasil
La maquinaria estadounidense para intervenir en las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre en Brasil ya está activada. La estridencia y vulgaridad de Javier Milei durante su reciente visita a Sao Paulo para ungir la candidatura de Flávio Bolsonaro a la presidencia de Brasil es, por escandalosa y ridícula, la arista más difundida de la ofensiva construida por Estados Unidos para hundir la candidatura del presidente Lula y lograr el alineamiento total del subcontinente sudamericano con Washington. Los reiterados insultos de Javier Milei al presidente brasileño, ya desde Buenos Aires, dieron lugar a que, el 4 de agosto, Lula expulsara al embajador argentino en Brasilia y ordenó que el embajador de Brasil en Argentina, que fue llamado a consultas, no retornara a ese país, lo que rebajado las relaciones diplomáticas entre ambos países a nivel de encargado de negocios.
Días antes de los insultos propinados por Milei al presidente Lula y a un magistrado del Supremo Tribunal Federal, en territorio brasileño, el gobierno estadounidense prorrogó por un año más la orden que considera a Brasil una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Ello permitió reactivar los aranceles del 25% que le impuso a Brasil al terminar la Cumbre de los BRICS realizada en Río de Janeiro en julio del año pasado. A este 25%, impuesto el 22 de julio último, le añadió un 12,5% dos días después, por no haber combatido de manera efectiva el trabajo forzado en sus cadenas de producción, lo que afectó a otros 60 países, incluidos 18 latinoamericanos.
Con Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella en las presidencias de Perú y Colombia la Casa Blanca sigue sumando fichas para su proyecto en la región. Sin embargo, su estrategia para imponer el triunfo de Flávio Bolsonaro en la presidencia de Brasil no parece ir por buen camino.
Los pecados originales
El origen de esta imposición arancelaria fue el audaz discurso de Lula en la Cumbre de los BRICS en julio del año pasado en Río de Janeiro, así como el desacuerdo de Trump con el juicio que se llevaba a cabo contra Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal tras las elecciones de 2022.
Durante sus intervenciones en aquella Cumbre, Lula advirtió que el sistema de salud mundial era blanco de ataques sin precedentes (Trump y Milei se retiraron formalmente de la Organización Mundial de la Salud a principios de 2026) y que requisitos absurdos de propiedad intelectual seguían restringiendo el acceso a los medicamentos. Señaló que el derecho internacional se había convertido en letra muerta, que nos enfrentamos a un número de conflictos sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial y que es más fácil asignar el 5% del PIB al gasto militar que el........
