Kangurolandia cierra tras 34 años: el final de una escuela infantil que siempre tuvo lista de espera
Kangurolandia cierra tras 34 años: el final de una escuela infantil que siempre tuvo lista de espera
Tras tres años buscando una solución para disponer de un patio, Ana Hernando e Inmaculada López bajan la persiana de su local en el que han educado a varias generaciones de segovianos
Fachada de la escuela infantil ‘Kangurolandia’ en la calle Lirio de Segovia. / HÉCTOR CRIADO
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Durante 34 años, la persiana de ‘Kangurolandia’ se levantó cada mañana para recibir a decenas de niños con canciones, cuentos, pinturas y abrazos. Allí aprendieron a dar sus primeros pasos lejos de casa, a compartir juguetes, a decir “gracias” y a consolar al compañero que lloraba. Decenas de pequeños segovianos pasaron por unas aulas que, para muchas familias, fueron una segunda casa. El pasado 31 de julio esa persiana se bajó por última vez.
No ha cerrado por falta de alumnos. Ni porque el proyecto dejara de ser viable. Tampoco porque sus responsables quisieran poner fin a una etapa. ‘Kangurolandia’ ha echado el cierre después de tres años intentando cumplir un requisito administrativo que nunca logró resolver: disponer de 20 metros cuadrados de patio de uso privativo. Detrás de esa explicación burocrática queda, sin embargo, una historia mucho más amplia. La de dos mujeres que han dedicado prácticamente toda su vida a la educación infantil y que ahora, lejos de pensar en la jubilación, se ven obligadas a buscar trabajo.
“Lo hemos llorado todo”. La frase sale casi al comienzo de la conversación y resume mejor que cualquier dato lo que han sido los tres últimos años para Ana Hernando e Inmaculada López. Después de más de tres décadas al frente de ‘Kangurolandia’, la escuela infantil ha cerrado definitivamente sus puertas. No por falta de niños, ni por falta de familias, ni porque el proyecto hubiera dejado de ser rentable. Cerró porque nunca consiguió disponer de esos metros cuadrados de patio de uso privativo que exige la normativa para acceder a la gratuidad del primer ciclo de Educación Infantil.
Al hablar del cierre, ya no hay rabia. Queda cansancio. Y una sensación de impotencia que todavía cuesta verbalizar. “Llevamos tres años llorando, sufriendo e intentando por todos los medios revertir la situación. Hemos........
