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El río Cega, al límite por el calor: la trucha común afronta uno de sus veranos más difíciles

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21.07.2026

El río Cega, al límite por el calor: la trucha común afronta uno de sus veranos más difíciles

El naturalista José Antonio Mateo solicita medidas preventivas para proteger una población que sobrevive desde hace años en condiciones extremas y cuyo posible valor científico podría perderse si desaparece

Reducción del caudal, desaparición progresiva de refugios térmicos y prolongación del periódo de estrés. Algunos de los factores desfavorables con los que conviven las truchas en la actualidad./ FOTOS: JOSÉ ANTONIO MATEO

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El naturalista y vecino de Sanchonuño, José Antonio Mateo Loro, ha solicitado a la Junta de Castilla y León la adopción de medidas preventivas para proteger la población de trucha común existente en el río Cega, en un tramo entre Lastras de Cuéllar y Cuéllar.

“El tramo medio del río Cega hace tiempo que dejó de reunir las condiciones ecofisiológicas adecuadas para la trucha común. Y, sin embargo, esas truchas siguen sobreviviendo. Esa es, la parte más interesante del problema”, asegura Mateo.

“Cuando una población consigue persistir durante años en un ambiente desfavorable para la especie, es razonable plantearse si ha desarrollado mecanismos de adaptación o una mayor tolerancia a esas condiciones. Ese posible valor científico y conservacionista es el que, a mi juicio, justifica que hay que estudiarla antes de que pueda desaparecer”, añade.

El origen del problema es fundamentalmente hidrológico. El tramo medio del Cega discurre sobre el acuífero de los Arenales, que hace décadas alimentaba al río mediante manantiales y surgencias que mantenían agua fría durante el verano, en las pozas donde se refugiaban las truchas. Sin embargo, hoy en día, la situación es distinta. El nivel piezométrico ha descendido varias decenas de metros, muchos de aquellos manantiales han desaparecido y el río ha dejado de recibir el aporte continuo de agua subterránea que ayudaba a mantener unas condiciones adecuadas para la especie.

Además, este año, la evolución meteorológica ha acelerado el problema. Las temperaturas elevadas llegaron pronto y esto significa que el periodo durante el cual las truchas deben soportar temperaturas elevadas y caudales reducidos será mucho más largo de lo habitual.

“La cuestión es si estas poblaciones conseguirán superar otro verano más o si nos encontramos cerca de un punto en el que su supervivencia puede verse comprometida”.

UNA ESPECIE HECHA AL AGUA FRÍA  La subida de la temperatura preocupa porque la trucha es una especie adaptada al agua fría. Cuando el agua alcanza temperaturas próximas a los 22 °C, los ejemplares ya se encuentran sometidos a un importante estrés fisiológico. “El pasado 29 de mayo, por ejemplo, medimos 21,7 °C a las 19.00 horas, una temperatura muy elevada para esa época del año” explica Mateo, a la vez que........

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