menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La violencia de Haití obliga a una ong segoviana a colaborar solo desde la distancia

18 0
24.04.2026

La violencia de Haití obliga a una ong segoviana a colaborar solo desde la distancia

‘Haití Vive’ tuvo que huir de un país marcado por la pobreza y el dominio de bandas criminales armadas y peligrosas; desde hace años se centra en su programa de becas para que niños y niñas vulnerables sean escolarizados

Imagen de grupo de la ong Haití Vive en el campamento del barrio de Tabarre, en Puerto Príncipe.

El Rey Felipe vuelve a La Granja un año después de la mano del Instituto Aspen

El servicio de bibliobuses, casi cuatro décadas llevando la lectura a 134 municipios

El Nuevo Mester de Juglaría recibe el Premio de las Artes

Haití ocupa el tercer lugar como país más peligroso del planeta por índice de criminalidad, solo superado por Papúa Nueva Guinea y Venezuela. Basta decir que Afganistán está un escalón por debajo para hacerse una idea. Es el último del Caribe en cuanto a la capacidad del gobierno para combatir la violencia de las bandas criminales que han tomado el control hasta de la capital, Puerto Príncipe. Países como España o Estados Unidos mantienen alertas de no viajar bajo ninguna circunstancia. Un panorama que explica por qué una ong fundada en Segovia, ‘Haití Vive’, tuvo que huir del país caribeño, donde cada verano ponía en marcha un campamento para la educación y alimentación de niños y niñas vulnerables para centrarse en los últimos años en una especie de ayuda desde la distancia con su programa de becas para menores con el propósito de que puedan acudir a clase, abandonando con gran pesar una presencia en Puerto Príncipe cada vez más insostenible y peligrosa.

“Desde el 2018 empezamos a ver cambios. Periodos en los que no se puede salir a la calle porque hay conflictos entre bandas. Nos avisaban de que se escuchaban las balas muy cerca, de armas de paramilitares. Hubo que escoltar a algunos compañeros que regresaban a España. Si es que a veces de noche oíamos los disparos desde el colegio”, detalla Lucía Sánchez, miembro de Haití Vive, quien argumenta que la Policía o las autoridades poco podían hacer, poniendo como ejemplo que hasta el presidente, Jovenel Moïse, fue asesinado en 2021 en su propia residencia tras recibir 12 balazos.

“Hubo muchos abusos con la ayuda internacional de después de los terremotos y una misión de la ONU estaba allí para mantener la paz, pero el pueblo se quejó de la propia ONU, que acabó yéndose y eso se notó mucho porque quien manda son las bandas paramilitares. ¿De dónde sacan las armas? Pues yo no lo sé”, continúa. “Por suerte nosotros no pasamos por alguna situación grave de peligro, pero es verdad que yo nunca había visto las armas tan de cerca, desde un policía que desenfunda en un control y encañona al conductor o alguien que metralleta en mano te dice que tienes que pagar más por ser blanco para acceder a un lugar. Hace que temas por tu vida. En el campamento teníamos un vigilante armado por la noche, Moisés, que murió en el 2020-21, no recuerdo exactamente, en un cruce de disparos de bandas y él pasaba por allí, como sucedió también con un niño deficiente al que cuidábamos mucho y que falleció cerca de un tiroteo. No hay seguridad ni en las casas porque son muy débiles y las balas las traspasan.........

© El Adelantado