‘La Puerta de San Martín la derribaron los retrógrados’
‘La Puerta de San Martín la derribaron los retrógrados’
Mi tortilla, mis amores
El Salón de Isabel II no necesita convertirse en una feria gastronómica
Puede que algún lector se sienta perjudicado por lo que voy a describir. Si ello llegare a suceder les doy la solución: desconectan, continúan con sus rutinas –por ejemplo, tomar el té de las cinco u otra infusión–, y ‘to’ solucionado. Lo expongo así puesto que me propongo ‘intercalar’ cosas de la vida que con el paso del tiempo se han perdido y que, por más que usted quiera que vuelvan por considerar que hay cambios que… pues que ‘no hay tío que pueda pasar este río’. Dicho queda.
A los efectos. Resulta que dos personajes atenienses (Atenas-Grecia), los señores Platón– él del ‘amor platónico’-, y Aristóteles, filósofos para más ‘enjundia’ (entendida como importancia, profundidad, valía, coraje…), dejaron descrito, para definir su postura ante/sobre la democracia, que ésta ‘no dependía de la riqueza, ni de la herencia y sí de la sabiduría y capacidad intelectual para buscar el bien común’.
-¿Y cómo se llega a el desarrollo de esa idea? Les preguntaron,
– ‘Sólo con el gobierno de los mejores’, contestaron.
¡He aquí........
