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La provincia de Segovia mantiene un centenar de ganaderías de ovino ante la falta de relevo generacional

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05.10.2026

La provincia de Segovia mantiene un centenar de ganaderías de ovino ante la falta de relevo generacional

La pérdida de explotaciones y la dificultad para atraer a jóvenes amenazan la continuidad de una actividad que mantiene la demanda

Explotación ovina en Segovia. / HÉCTOR CRIADO

Alrededor de 3.000 truchas pasan por el Centro de Investigación Acuícola durante 2026

Marco Antonio Velasco, vecino distinguido de San Lorenzo

¡Larga vida a la Ronda Segoviana!

Hay negocios en los que cerrar un día significa bajar la persiana durante unas horas. En una explotación de ovino, cerrar no es una opción. Las ovejas comen, necesitan cuidados y siguen necesitando al ganadero aunque sea Navidad, Año Nuevo o el día grande de las fiestas del pueblo. El rebaño no entiende de domingos ni de vacaciones.

Esa exigencia es uno de los principales obstáculos a los que se enfrenta actualmente la ganadería ovina y, con ella, uno de los productos más reconocibles de Castilla y León y de Segovia, el lechazo. El sector mantiene su actividad y continúa teniendo mercado, pero lo hace sobre una base cada vez más reducida y con una pregunta que lleva tiempo sobre la mesa: ¿quién recogerá el testigo cuando los ganaderos que hoy mantienen las explotaciones dejen de hacerlo?

Los datos de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Lechazo de Castilla y León muestran una tendencia descendente. En 2024, las explotaciones integradas en la IGP contaban con 347.707 hembras, una cifra que en 2025 se redujo hasta las 334.150. En total, son 695 ganaderías las que forman parte de la IGP en Castilla y León, de las que un centenar se encuentran en la provincia de Segovia.

Las explotaciones segovianas están repartidas por distintos puntos del territorio, desde las zonas de Ayllón y Sepúlveda hasta Carbonero o El Olmillo. El ovino sigue formando parte del paisaje rural de la provincia, pero lo hace con muchas menos cabezas y explotaciones que hace décadas.

Conrado Gutiérrez conoce esa transformación desde dentro. Jubilado actualmente, fue uno de los fundadores y gerente de Segolechal y ha asistido durante décadas a la evolución de un sector que, según su experiencia, ha perdido más de un 75% tanto en ovejas como en explotaciones.

«Ha descendido muchísimo en cuanto a lo que había anteriormente», resume.

No es únicamente una cuestión de números. Para Gutiérrez, el sector se encuentra ahora mismo «estancado» y su principal problema está en conseguir que alguien quiera continuar con una actividad que exige mucho más que una inversión inicial.

El relevo generacional aparece como una de las grandes amenazas para el futuro del ovino. La directora técnica........

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