Luqui
El euro digital: ser esclavos del Estado
Luqui era el nombre del primer y último perro con el viví en familia. Aún no había venido yo al mundo, y él, un joven sin raza conocida, de tamaño medio, tirando a grande, pareció intuir que algo estaba a punto de suceder. Según me contaron, mi madre fue a dar a luz al hospital de la Cruz Roja de Oviedo y, tras mi nacimiento, volvió al pueblo, a la casa familiar. Fue entonces cuando el perro decidió que yo era parte de su responsabilidad y se instaló a la puerta del dormitorio. Al parecer, solo dejaba entrar a mi madre y al resto les ponía ciertas dificultades. Gran parte de las fotos que conservo de aquel tiempo tienen a Luqui como protagonista, y muchos de mis recuerdos están ligados a mi querido amigo. Era un animal libre que se movía entre nosotros como uno más, como si siempre supiera qué hacer y tuviera un propósito. A su hora se retiraba junto a la puerta de entrada y se acomodaba para dormir en un felpudo. A mí me gustaba seguirlo........
