El eclipse: una ventana abierta a la inmensidad del universo
El eclipse: una ventana abierta a la inmensidad del universo
Los reproches de un amigo
MAS ALLÁ DE LA EXCUSA O LA INDOLENCIA VERANIEGA
Hay momentos en los que la naturaleza consigue que el ser humano levante la mirada y comprenda, aunque solo sea por unos instantes, la extraordinaria pequeñez de su existencia. Un eclipse es, sin duda, uno de ellos. Cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, no estamos simplemente contemplando un curioso fenómeno astronómico. Estamos asistiendo al funcionamiento de una maquinaria cósmica de una precisión extraordinaria. Tres cuerpos celestes —la Tierra, la Luna y el Sol—quedan alineados en el espacio, separados por distancias que resultan difíciles de imaginar. Y precisamente ahí comienza nuestra reflexión sobre la inmensidad del universo. El Sol tiene un diámetro aproximado de 1,39 millones de kilómetros. La Luna, en cambio, apenas alcanza los 3.475 kilómetros. El Sol es, por tanto, unas 400 veces más grande que la Luna. Pero existe otra coincidencia fascinante: el Sol está aproximadamente 400 veces más lejos de nosotros que la Luna. Por eso, vistos desde la Tierra, ambos presentan en el cielo un tamaño aparente muy parecido. La Luna, a pesar de ser diminuta comparada con el Sol, puede llegar a cubrirlo completamente durante un eclipse total. Es una de esas extraordinarias circunstancias cósmicas que permiten que desde nuestro pequeño planeta podamos contemplar incluso la corona solar, normalmente oculta por el intenso brillo del Sol. El Sol nos parece gigantesco porque domina completamente nuestro cielo. Su diámetro es unas 109 veces mayor que el de la Tierra, y en su interior cabrían aproximadamente 1,3 millones de planetas similares. Y, sin embargo, el Sol no es una estrella excepcionalmente grande. Es........
