Argumentos para una esperanza moderada
Argumentos para una esperanza moderada
“VOLTAIRE, TOCQUEVILLE Y… TORRENTE”
San Juan de la Cruz, doctor de la Iglesia (y II)
Empezamos 2026 tras años de ruido, polarización y fatiga crítica. Lo político ha hablado demasiado alto, las redes han gritado más que pensado, y las certezas se han mostrado más estridentes que verdaderas. Sin embargo, precisamente por eso, hay argumentos para la esperanza. Y ese es el motivo por el que me atrevo a dar seis razones que entiendo confirman esa expectativa.
En primer lugar, porque el fanatismo empieza a aburrir. Nada envejece tan mal como la consigna repetida y la división permanente entre buenos y malos. Todo aquello que parecía movilizar, ahora empieza a resultar previsible, incluso cansino. No hay más que ver la reaparición del “no a la guerra” cuando acaban de involucrar en ella a nuestra mejor fragata. O que los mismos que levantaron un muro entre españoles (máxima expresión de una maldad que pretende fracturar de nuevo a la sociedad española), inventen ahora un esperpento para medir el odio. Y es que cuando el fanatismo deja de seducir, aparece algo tan imprescindible como el espacio para pensar.
Por cierto, aún hoy Sánchez se empeña en repetir que España estuvo en........
