“El campus de la UVa tendría que haberse llamado Ortiz de Paz, en honor del gran empresario que erigió el mayor complejo industrial que ha conocido la ciudad”
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RICARDO HERNÁNDEZ, Profesor de Historia Económica y experto en Patrimonio Histórico Industrial
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Ricardo Hernández falleció inesperadamente a finales de febrero, días después de realizar esta entrevista. Sirva este artículo como homenaje póstumo a su figura y a un trabajo realizado con un rigor y una pasión que demuestra en cada una de sus palabras.
Puede que las manifestaciones de nuestro reciente pasado industrial sean las menos valoradas del vasto patrimonio histórico de la vieja Castilla. Pero no son pocas ni irrelevantes. En su conjunto, han dado valor económico y social al territorio durante los últimos siglos. Aunque algunas han llegado hasta nosotros en uso, la mayoría no son más que recuerdos. Ricardo Hernández, licenciado en Historia y doctor en Economía, profesor de la Universidad de Valladolid, tiene mucho que decir sobre patrimonio industrial por su trayectoria y conocimientos, por lo claro que expone sus reivindicaciones y por el entusiasmo que derrocha en la catalogación y puesta en valor de tantos pequeños tesoros de nuestra historia. Aunque no acumulen siglos de antigüedad ni sean objeto de peregrinación turística. No todo es el románico.
—Es usted especialista en patrimonio histórico industrial de Castilla y León. ¿De qué elementos estamos hablando? ¿Cómo podemos clasificarlos?
—Hablamos de muchísimos elementos, de muchísimos artefactos, algunos de los cuales llegaron a estar en funcionamiento hasta los años sesenta del siglo XX. La realidad es que hoy ya no queda tanto; la mayoría son restos que se encuentran en el ámbito rural. La tipología es muy variada, aunque el sector más significativo, el que más huella ha dejado, es el sector agroalimentario y, dentro de este, los elementos más característicos son los molinos harineros junto a los ríos aprovechando el curso del agua, fundamentales para la vida económica de Castilla. También bodegas y lagares. En el campo de la construcción, tejeras, fábricas de ladrillo, caleras y yeseras. En el textil, batanes, esquileos y lavaderos de lana. Fraguas, herrerías y martinetes en el metalúrgico. Y otras muchas manifestaciones como tenerías, fábricas de papel, de achicoria…
—¿Las estaciones de tren que ya no están en uso son también patrimonio industrial?
—Para mí no, aunque es un tema discutido. Yo creo que el inventario ferroviario tiene otras características que lo diferencian del propiamente industrial, pero también es patrimonio y habría que salvarlo del deterioro en que se encuentra, que es manifiesto.
—¿Cuál es estado de conservación del patrimonio industrial de Castilla y León?
—Por desgracia, muy deficiente. Y duele más pensando en la importancia económica y social que tuvieron cada una de esas pequeñas o grandes industrias, de esos pequeños o grandes proyectos. Ya hemos dicho que la mayoría de ellos, ahora, son restos, vestigios de lo que........
