Kike, del Bar Santana: “Los artistas tocan quince días en Madrid y se olvidan de Segovia, Ávila, Toledo o Soria”
“Dos de hierbas, uno de orujo y un pacharán para los cuatro chicos de la mesa”. Es la última orden que Kike Arranz, más conocido como Kike Santana, da a un camarero de su bar de la calle Infanta Isabel, la calle de los bares, antes de atender a este periódico. Habla rápido porque tiene 34 años de recuerdos grabados en la memoria y poco tiempo para contarlos. Él y su hermano José están al frente de un bar que además es una institución cultural en Segovia. Tienen el doble trabajo de llevar una cantina y ser promotores de conciertos por toda la provincia y de la galería de arte en la que se convierte el Santana dos veces al mes, pero no están cansados; la respuesta de la gente a todas sus iniciativas les impulsa a la siguiente. Ya están preparando el Carnaval, del que este año son pregoneros y del que son referencia para las comparsas de la ciudad.
—Para alguien que no lo conozca, ¿cómo es el Bar Santana?
—Es un bar muy dinámico que se dedica, por supuesto, a vender cubatas y cervezas, pero también es muy activo. Hemos hecho más de 3.000 conciertos en 34 años, en plazas de toros, polideportivos, campos de fútbol… Llevamos 908 exposiciones colgadas en el bar, que cambiamos cada 15 o 20 días. Y organizamos actividades de todo tipo: presentaciones de libros, títeres, conciertos en acústico. Hemos hecho 40.000 cosas y seguimos haciéndolas.
—Y ahora también pregoneros.
—Es un honor que nos hayan elegido. La verdad es que nos ha hecho mucha ilusión porque es un mundo en el que estamos muy metidos. Desde el primer día, abrimos la puerta a las comparsas, que como son grupos grandes que suelen beber bastante, en muchos locales no están bien vistos. Nuestro bar es un poco canalla y al final se ha convertido en un punto de referencia para los carnavaleros; algunos se pasan con nosotros tres o cuatro días y nos dan ambiente. Para nosotros, el martes de Carnaval siempre ha sido de los días más gordos del año, a la altura de Nochevieja.
—¿Cómo se consigue eso?
—Abrimos el 16 de enero de 1992, un mes después llegó Carnaval y el bar se puso a reventar y no sabíamos qué hacer. Yo creo que los carnavaleros se sintieron bien tratados porque les dejábamos un poco hacer lo que querían, y como nosotros lo que queríamos era vender, todo fue bien. Ahora, 34 años después, han hecho piña y cuentan con nosotros para todo.
—¿Cómo ha cambiado en 34 años el Carnaval de Segovia?
—Ha cambiado........
