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Eduardo Pérez Álvarez: “Sin energía no hay movimiento, no hay desarrollo industrial”

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02.08.2026

Eduardo Pérez Álvarez: “Sin energía no hay movimiento, no hay desarrollo industrial”

Eufón es la instaladora eléctrica de mayor volumen de Castilla y León, que desde su sede central en Cuéllar llega a toda España. Una compañía que inició su padre en la posguerra española, fabricando aparatos de radio y sonido casi artesanalmente y que durante las dos generaciones siguientes ha derivado hacia las grandes instalaciones industriales y energéticas, así como al desarrollo de procesos tecnológicos.

Eduardo Pérez, en su despacho del centro de Cuéllar./ E. A.

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“Las pequeñas empresas deben aspirar a ser medianas y las medianas, a ser grandes”. Este principio es el que Eduardo Pérez Álvarez (76 años) ha trasladado a sus empresas, a sus negocios, en toda su trayectoria. La última vez que hizo memoria recordaba más de 30 empresas creadas en diferentes sectores. Todas ellas partieron de la pionera Eufón (eu-phono, “buen sonido” en griego), un grupo de actualmente seis empresas que tienen su origen en la que fundó su padre hace 75 años para construir y vender los primeros aparatos de radio en Cantalejo y su comarca. Cuando Eduardo Pérez Álvarez se hizo cargo de la compañía, disponía de dos trabajadores y un Citroën 2CV; actualmente son 105 personas solo en Cuéllar y su flota de vehículos es de 60 unidades. Entre ambas cifras hay años de diversificación, profesionalización y servicio al cliente como premisa esencial. -¿Cómo se produjo este proceso? -Pues un poco por casualidad. También por casualidad nací en Burgomillodo, pedanía de Carrascal del Río, lugar donde mi madre ejerció durante unos años de profesora de los hijos de los trabajadores que en esos años , finales de los años 40, trabajaban en el recrecido de la presa sobre el río Duratón. Al igual que ella yo también ejercí de profesor de EGB en Barcelona durante cuatro escasos años. Allí estudié Filosofía y Letras (Historia Moderna y Contemporánea) y me disponía a estudiar Economía cuando tuve que regresar a Cuéllar para hacerme cargo del negocio familiar. Tenía 22 años. -¿Cómo era la empresa en sus orígenes? -No sé la fecha exacta del origen, pero fue antes de 1950. Mi padre era un pionero autodidacta, amante de la electrónica, y estuvo construyendo los aparatos de radio primero en Cantalejo y después en Cuéllar; aún se conservan aparatos con la marca Eufón en domicilios de la zona. Estos años hemos conseguido recuperar algunos para preservarlos de su desaparición, pues para mi familia son como un tesoro. -¿Cómo fue su llegada a Eufón? -Cuando falleció mi padre, mi hermano estuvo unos años llevando la empresa, pero luego se apartó de ella temporalmente; es cuando me incorporé yo. El negocio ya había cambiado, los aparatos de radio pasaron a mejor vida y nos dedicábamos a hacer pequeñas instalaciones eléctricas, bobinado de motores, etc. Mi intención inicial era probar y ver si me adaptaba al cambio de Barcelona a Cuéllar. Estuve durante más de un año con la duda y viajando cada mes a Barcelona para terminar mis estudios. -Parece que la solución que encontró fue quedarse con el negocio… -Pues sí, tras las primeras dudas, en Cuéllar coincidió una época, años 70, en que la industria del mueble tuvo un impulso enorme, al igual que el regadío de la provincia, y eso fue una ayuda muy grande para nuestro crecimiento. Así que en 1975 construimos nuestra primera nave y oficinas en el mismo lugar donde estamos actualmente y abandonamos un pequeño local y corral donde habíamos comenzado a crecer. Seguidamente, en 1976, y ya en la nueva instalación, tomamos........

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