Érase una vez...
Érase una vez un país -el que nunca jamás debiera haber acabado así- del que no se hablaba con claridad porque buena parte de los medios estaban controlados por el Gobierno y al resto se les dificultaba su labor a base de descalificaciones, insultos y desprecios permanentes. Allí campaban libremente las mentiras, las infamias, las imposturas, la incapacidad manifiesta para la gestión, la negación sistemática de la realidad y la fabricación de una realidad paralela inexistente, la chulería, incluso el matonismo, los socios golpistas o........
