Nada se ha roto
Los tipos de interés han alcanzado niveles que hace cinco años nadie imaginaba. El bono americano a 10 años ronda el 5,3% y los de Alemania y Japón a 30 años, que en 2022 apenas pagaban nada, cotizan en máximos de varias décadas. Y, sin embargo, nada se ha roto. La bolsa americana sigue cerca de sus máximos, los beneficios crecen y la recesión no aparece en las previsiones. La discrepancia está en por qué ocurre y, sobre todo, en cuánto puede durar.
La primera corriente lo atribuye a la competencia por el capital. Nunca tantos habían necesitado tanto dinero a la vez. Las grandes tecnológicas han agotado su caja y salen a financiarse a los mercados: las empresas ligadas a la inteligencia artificial suponen ya una cuarta parte de la deuda corporativa de calidad emitida en dólares este año. Los gobiernos piden más para defensa, seguridad........
