De Sol a Sol: carta abierta a los acampados
Hace quince años fui portavoz de Democracia Real Ya. Me propuse como tal cuando a nadie le importaba un pimiento que un grupo de chavales, reunidos en un centro social autogestionado, (el Patio Maravillas) intentara montar una manifestación. Cuando la cosa empezó a importar, se votaba la continuidad o alternancia de los portavoces cada dos semanas.
Un portavoz no es un representante. No tiene poderes para firmar ni para negociar, simplemente porta la voz de lo que decide, en este caso, un grupo de personas al que pertenece el portavoz.
La manifestación, en torno a un manifiesto, se propagó por más de 50 ciudades en todo el país, siendo un éxito rotundo aquel 15 de mayo de 2011.
Al terminar hubo gente que, en Madrid, siguió, decidió no terminar. Hicieron una sentada en Callao, la policía cargó y detuvo a más de 15 personas. A la media noche, fruto de la indignación, algunas personas se echaron a dormir, en protesta, sobre los adoquines de la Puerta del Sol. “Esto no puede terminar aquí” dijeron. Era domingo. La noche del lunes 16 había varias decenas de personas y una pequeña carpa con alimentos llevados por los propios vecinos (qué tiempos, había vecinos en Sol). Esa madrugada los desalojó la policía (sin incidentes), a la tarde siguiente se convocó una concentración por Twitter en protesta por el desalojo. Fue masiva. A la siguiente (ya miércoles) se convocó otra. Fue más masiva. La tarde del jueves se volvió a convocar protesta, llovió torrencialmente, extendieron carpas para aguantar allí, firmes, estoicos, mientras diluviaba, y las carpas ya no se quitaron: nacía la acampada.
Al surgir aquella acampada no había programa, no había hoja de ruta, no había nada más que indignación contra un PSOE liderado por ZP -En ese momento, la cara más amable y simpática de la derecha- que aprobó dependencia o matrimonio igualitario mientras alargaba la edad de jubilación, suprimía los impuestos que gravaban más a quien........
