El Valle no está para guerras políticas: está para decisiones
El Valle no está para guerras políticas: está para decisiones
Que Cali sea el epicentro de la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella es, sin duda, un gesto político significativo.
La ciudad vuelve a ocupar el centro del mapa nacional, al menos por un día, y eso tiene un valor simbólico que no debe subestimarse.
Cali es la puerta del Pacífico, el corazón económico del suroccidente y el nodo cultural más influyente de la región.
Convertirla en escenario de posesión es reconocer su peso histórico y su potencial estratégico. Pero ese reconocimiento, por sí solo, no basta.
El verdadero reto está en salir del olvido, en dejar de ser el segundo renglón de importancia en la agenda de Bogotá, en romper la inercia de décadas donde el Valle y el Pacífico han sido vistos como periferia y no como potencia.
La región necesita que esta posesión no sea un acto simbólico, sino el inicio de una agenda seria, sostenida y estructural.
Y esa agenda, aunque debe tener como uno de sus puntos prioritarios la recuperación de la seguridad —no solo de Cali, sino del Pacífico entero— no puede reducirse a ese único tema. La........
