Una ciudad que solo se permite sentir cuando tiembla
Una ciudad que solo se permite sentir cuando tiembla
Daniella Plaza Saldarriaga - Presidenta del Concejo de Cali
Después del 10 de agosto, Cali aprendió a reconocer un sonido nuevo: el silencio que se hace cuando pasa un camión pesado.
La conversación se corta, alguien mira el techo, alguien apoya la mano en la mesa.
Dos segundos. Y después la frase que se volvió costumbre en toda la ciudad: “no, tranquilo, fue un carro”.
Ese silencio de dos segundos me parece la radiografía más honesta de lo que somos hoy.
Porque lo otro que aprendimos rápido fue a decir “ya pasó”. A las tres semanas ya casi nadie hablaba del susto.
Los edificios sí los revisamos: llegaron ingenieros, cintas, actas, dictámenes que decían si una estructura era habitable o no.
Tenemos un protocolo para declarar que una casa no está en condiciones de recibir a nadie.
No tenemos ninguno para decir lo mismo de una persona.
A la gente le preguntamos cómo está mientras seguimos caminando, y la gente contesta “bien” mientras sigue caminando también.
Aquí está lo que quiero decir, y sé que no es cómodo: Cali no empezó a sufrir el 10 de agosto.
Los ingenieros lo........
