El poder se va, la autoridad se queda
El poder se va, la autoridad se queda
Ana Janneth Ibarra Q.
En 1978, un joven guardia de 18 años llamado Christo Brand llegó a la prisión de Robben Island, en Sudáfrica.
Le habían enseñado que el preso que iba a vigilar era un terrorista peligroso.
Tenía todo el poder, las llaves, el uniforme, el respaldo de un Estado entero.
El prisionero, el número 46664, no tenía nada. Ni siquiera podía elegir cuándo apagar la luz de su celda.
Con los años, sin embargo, ocurrió algo que ningún reglamento previó, el guardia empezó a consultar al preso.
Le pedía consejo, le contaba de su familia, le llevaba de contrabando pan para compartir.
Cuando ese prisionero, Nelson Mandela, fue liberado en 1990 tras 27 años de cárcel, Brand lo consideraba su amigo. Años después trabajó en la isla, convertida en museo, contando esa historia.
Ahí está, en una sola escena, la diferencia entre poder y autoridad. Brand tenía el poder. Mandela tenía la........
