2026: El año del (des)orden
Enero de 2026 no inauguró una era, pero sí dejó una imagen nítida del momento que habitamos. Vivimos una dualidad difícil de procesar: al mismo tiempo que la ciencia alcanza hitos que parecían ciencia ficción —terapias génicas que revierten enfermedades degenerativas, avances que reescriben los límites del cuerpo humano—, la gobernanza global muestra signos de agotamiento frente a conflictos que ya no respetan fronteras, reglas ni diplomacia.
El progreso avanza, pero el orden no necesariamente lo acompaña.
El primer eje de este desorden está en la ciencia misma. En capacidad, el salto es indiscutible: estamos haciendo más, más rápido y con mayor precisión que nunca.
El problema aparece cuando ese avance no viene acompañado de benevolencia percibida ni de integridad institucional.
La brecha es estratégica porque cuando el conocimiento se percibe como distante o elitista, deja de operar como bien común y se convierte en un activo de poder........
