No hay memoria
Don Quijote, en el Capítulo XV de la Primera Parte, le dice a Sancho para animarlo: “no hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que muerte no le consuma”. Esta frase se la dice a un malherido Sancho Panza para consolarlo y la pronuncia nuestro hidalgo manchego como bálsamo de resignación ante la adversidad. A nosotros, sus lectores, nos recuerda que tanto las penas físicas como las ofensas terminan diluyéndose con el paso del tiempo y el descanso definitivo, al igual que sucede con la memoria. Si recordáramos mínimamente nuestra Europa del siglo pasado habríamos aprendido lo fácil que es destrozar la convivencia y destruir sociedades enteras. Y sabríamos que no se comenzó a destruir todo con los campos de concentración, el exterminio, las fosas comunes o la guerra, todo empezó con el racismo y la xenofobia, con el desprecio a la pluralidad, con la creación de una mentalidad paranoica frente al mundo exterior y con la invención de chivos expiatorios. Tal y como está sucediendo en nuestro tiempo. Todo........
