El mundo entre los dedos
La Sierra de Segura es mi lugar en el mundo, aunque a veces necesite alejarme para echarla de menos y recordar la belleza que guardan sus paisajes. El río avanza por el valle hasta derramarse en el pantano y el sol parece colocar un filtro invisible sobre las cosas, ajustando la luz para que los verdes resulten más intensos y los dorados más brillantes. Quizá sea la distancia la que afina la mirada y nos devuelve la capacidad de asombro. Hace unos días observaba el valle del Tranco desde Hornos de Segura. El borde de la taza aún conservaba el calor del café. El viento traía el olor de la resina abierta por el calor, como si los pinos respiraran lentamente sobre la ladera. Una abeja revoloteaba sobre el romero cercano. A lo lejos llegaba el tintinear de una cucharilla contra una taza y, muy arriba, un águila describía círculos inmensos aprovechando las corrientes de aire caliente. Todo parecía ocupar el lugar exacto que le correspondía. A mi alrededor, sin embargo, la escena era otra. Cada pocos minutos una mano buscaba un teléfono. Alguien levantaba la vista........
