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Con gafas y un reloj de pulsera

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02.04.2026

Con gafas y un reloj de pulsera

Habrían de pasar décadas para que una muchacha de Valdepeñas de Jaén se plantara en la Redacción dispuesta a mirar el mundo a través de esas gafas que vencían su timidez. Llegó con la firme convicción de aprovechar el tiempo que corría al ritmo de las agujas de aquel reloj que cogió prestado para causar buena impresión, la de una redactora con orden, organizada, persistente como el tic tac que latía abrochado en su muñeca. Hasta le temblaban las piernas cuando franqueó la puerta principal del edificio corporativo en Los Olivares y, vencido el temor de tropezar en las escaleras que dan acceso a la primera planta, sintió que acababa de aterrizar en la Luna.

Cuando el almanaque marcaba la efeméride, el 1 de abril de 1941, nada sabía de la historia de Diario JAÉN, recién nacido con su primer número en la calle. Aquel año se estrenaba el quiosco de bebidas del parque de La Victoria. No podía tener otro nombre. La autoridad competente había decretado el fin del racionamiento de los chocolates elaborados y causaban furor en la provincia los cursos de Corte y Confección para las alumnas del Bachillerato. Salvador Gallo Aguilera presidía la Diputación y era alcalde Jesús de la Cuesta y Cortés. En el teatro Cervantes, ¡ay!, se repuso “La del manojo de rosas” mientras el Ayuntamiento anunciaba el concurso para construir y explotar la estación de autobuses de la capital. Quiso también la Providencia que regresara a Santa Clara el Santísimo Cristo del Bambú, localizado en un monasterio a las afueras de Barcelona. Y las campanas de la catedral, descolgadas en la Guerra Civil con la intención de construir cañones con su fundición, sonaron de nuevo tras más de seis años de torres mudas. Costaba entonces el periódico 25 céntimos y una barra de pan, quién la pillara en los años del hambre, dos pesetas y media.

Nada supo entonces de aquel contexto en el que las llamadas fuerzas vivas tuvieron que mover influencias, siempre influencias, en Madrid para conseguir poner en marcha un periódico cuya primera sede fue el noble Palacio de los Condes de Corbull, a tono con el espíritu y letra de la época. Hoy acoge una residencia de mayores. La primera portada de aquel periódico, naturalmente, la ocupaba una gran foto del Caudillo.........

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