Los botijos del verano
La perra gorda era la equivalencia a diez céntimos de peseta y la perra chica a cinco céntimos, o sea todo un capital en aquellos tiempos de hambre. En verano cogías un par de botijos y los llenabas en el corral de la casa y a pregonar la fresca mercancía cuando el verano de justicia derretía hasta las........
