A mitad de año
Con una ola de calor cada año, más tempranera, ha llegado el fin de curso y a prisa y corriendo hay que hacer las maletas, para buscar el refugio habitual, más o menos tranquilo, donde cada verano intentamos encontrar el necesario descanso y disfrutar de todo aquello que hemos imaginado que sería agradable para recuperar fuerzas. Estamos de vacaciones y cambiamos de hábitos, no hay horario y en cada momento podremos decidir qué hacemos y cómo vamos a aprovechar el día porque ahora no es el jefe quien decide, sino que somos nosotros los que tenemos la sartén por el mango y además sabemos dónde encontrar donde se cocinan aquellos manjares y compañías que nos hacen disfrutar de la vida.
Hablando de compañías y manjares hay que tener mucho cuidado para evitar perder el tiempo con algún que otro “papafritas” o melón veraniego que se empeña en colocarnos ese rollo patatero en forma de mitin sobre los chorizos políticos que le tiene sorbido es seso. Ya está bien de pestiños amargos, hace calor y se........
