Con pistola al cinto: un estilo de poder que merece escrutinio
Por: María del Carmen Jiménez
Las imágenes de Abelardo de la Espriella recorriendo Santa Marta con una pistola visible en la cintura, chaleco antibalas, escoltas armados y una puesta en escena acompañada de música épica no pueden analizarse solamente como una cuestión de seguridad personal. El arma aparece integrada a una comunicación política deliberada: el propio Abelardo difundió el video de su recorrido y lo acompañó de un discurso de confrontación contra las estructuras armadas. Siempre estaremos de acuerdo que a esos grupos ilegales les debe caer todo el peso de la Ley en el marco del Estado Social de Derecho que nos rige.
La escena estrambótica del señor de la Espriella nos recuerda imágenes pretéritas y actuales de quienes promovían la cultura traqueta.Esa que construyó, en distintos momentos, un imaginario alrededor de la ostentación del poder: armas, vehículos, escoltas, dinero, intimidación y demostraciones visibles de capacidad para ejercer violencia.
En Santa Marta no se trató simplemente de que una pistola apareciera accidentalmente en una fotografía. La comunicación difundida muestra al ilegítimo........
