¿Dónde está la cabeza de la serpiente?
Por: María del Carmen Jiménez
La política espectáculo suele tener la necesidad de exagerar. En su afán de construir un relato de salvación nacional, el discurso termina sacrificando la verdad y la precisión. Eso le ocurre siempre al presidente ilegitimo Abelardo de la Espriella.
Proclamar a Medellín como la futura “sede del escudo de las Américas” y, casi al mismo tiempo, afirmar que allí está “la cabeza de la serpiente del crimen organizado y el narcotráfico” deja una pregunta inevitable: ¿se está exaltando la ciudad o se la está condenando?
Si la ciudad llamada a liderar la cruzada continental contra el crimen es, según el propio relato, el lugar donde se encuentra su centro de mando, el homenaje termina pareciéndose más a un diagnóstico de fracaso que a una proclamación de liderazgo. La contradicción se vuelve aún más evidente cuando ese discurso se pronunció en presencia del gobernador de Antioquia y........
