Adiós a un amigo especial
¿Cómo olvidar la bondad de Plinio Apuleyo Mendoza cuando aceptó escribir el prólogo de mi libro Entre la lumbre y el agua con unas palabras que honraron mi poesía y que guardaré siempre entre mis más preciados recuerdos?
Aún me emociona releer lo que escribió:
“Del mismo modo que Neruda podía hacerle un poema a la cebolla o al alambre de púas, María Clara Ospina ilumina con el resplandor de sus versos la figura más anodina que encuentra en cualquier calle de su vasto peregrinar por el mundo (…) Entre la lumbre y el agua es, pues, un libro tan ambicioso y sorprendente en su diversidad como Caligrafía del viento. Confirma a su autora como una de las últimas y más importantes revelaciones de la poesía colombiana.”
¿Cómo agradecer palabras tan generosas? Así era Plinio: un hombre noble, generoso con los escritores, los poetas........
