La fiesta no cabe en un palco
Por: Johan Steed Ortiz Fernández
Hay una imagen que resume bien lo que está pasando con el San Pedro en Neiva: unos miran el desfile desde un palco cómodo; otros madrugan con una silla plástica a resistir peleas y personas agresivas que aún lucran con el espacio de todos, otros buscan alguna sombra, aguantan calor y se acomodan como pueden para ver pasar una comparsa en familia. Los dos tienen derecho a disfrutar la fiesta. Pero claramente ambos no la viven en las mismas condiciones. Y esta diferencia cada día molesta más.Y ahí aparece la pregunta que incomoda: ¿de quién es realmente esta fiesta?El San Pedro no nació para dividir a Neiva entre quienes pueden pagar y quienes apenas pueden mirar desde el borde. Nació de la cultura popular, de la música, del baile, del rajaleña, de la carroza, del barrio, de la reunión familiar y de esa memoria huilense que no debería depender del precio de un espacio.Por eso la discusión no puede reducirse a si los palcos se subastan o no. Los palcos pueden existir. La inversión privada puede participar. Los empresarios pueden aportar. La ciudad necesita recursos, patrocinadores, hoteles llenos, restaurantes activos, comercio moviéndose y........
