El POT aplazado y la ciudad que paga
Por: Johan Steed Ortiz Fernández
Una ciudad no se improvisa. Se administra.
Y cuando no se administra, se desordena, se fragmenta y se vuelve injusta. Eso es exactamente lo que le pasa a Neiva mientras sus dirigentes hablan del Plan de Ordenamiento Territorial como si fuera una promesa eterna de campaña y no una obligación legal, técnica y moral con la ciudad.
Hace años Neiva debió actualizar su POT. Hace años debió tomar decisiones. Hace años debió dejar de reunirse para empezar a resolver. Pero seguimos atrapados en el mismo libreto: diagnósticos, mesas, anuncios, socializaciones y discursos grandilocuentes, mientras la ciudad real continúa creciendo sin dirección, sin equilibrio y sin una visión seria de futuro.
El POT no es un documento decorativo. Es la hoja de ruta que define dónde se vive, cómo se crece, su desarrollo económico, qué se protege, qué se conecta, qué se habilita y también qué se condena. Porque una mala decisión urbanística no dura un titular: dura años, a veces décadas. Y sus costos los pagan casi siempre los mismos: los barrios más olvidados, las familias con menos opciones y los sectores que quedan por fuera del mapa del desarrollo.
Por eso preocupa tanto lo que pasa en Neiva. Desde 2008 hasta hoy se han destinado más de diez mil millones de pesos a procesos relacionados con la actualización y reformulación del POT. En el........
