El pulso de los egos: cuando la vanidad desafía la patria
Por: Gerardo Aldana García
Hay batallas que no se libran en las trincheras de la cordura, sino en los altares de la soberbia. Hoy, el suelo colombiano asiste, con un estupor que duele en las costillas, a un pulso mezquino y caprichoso por el simple escenario de un decreto: el lugar de posesión presidencial. Es una disputa tan inmerecida como incómoda, un agravio innecesario al que la vanidad de dos mandatarios somete, sin clemencia, la dignidad y el honor de nuestras Fuerzas Militares.
Ver a la institución armada atrapada en este fuego cruzado de vanidades revela, descarnadamente, la alarmante falta de estatura de estadista que a uno y otro dibuja. Si de auscultar........
