Que esta vez el Huila llegue con memoria y método
El anuncio del presidente electo Abelardo de la Espriella de recorrer las regiones para adelantar un empalme directo con gobernadores y alcaldes debe ser asumido por el Huila como una oportunidad, pero también como una prueba de madurez institucional. No se trata de preparar una nueva lista de necesidades, ni de repetir las mismas promesas que durante años han quedado escritas en planes, discursos y documentos oficiales. Se trata de llegar con una agenda seria, priorizada y construida desde la realidad productiva, social e histórica del departamento.
En una vereda de Pitalito, un caficultor carga sus bultos por una vía terciaria que se deteriora con cada invierno. Le toca pagar más flete del que quisiera, esperar mejores precios y confiar en que algún día la promesa de la vía, el riego o la asistencia técnica se vuelva realidad. Ese productor no necesita otro diagnóstico. Necesita que el Estado cumpla.
Y como él hay miles. El arrocero de El Juncal y Campoalegre, que ve cómo se encarecen los fertilizantes y los insumos. El panelero de La Plata, La Argentina o Isnos, que trabaja largas jornadas para vender una panela que muchas veces no reconoce el esfuerzo de su producción. El piscicultor de Betania y Garzón, que sostiene una actividad estratégica para el departamento, pero que requiere mejores condiciones de frío, procesamiento, comercialización y crédito. El fruticultor que cultiva cholupa, granadilla, maracuyá o lulo, y que demasiadas veces ve cómo su cosecha pierde valor por falta de centros de acopio, transformación y logística. El Huila no es una sola finca. Es un departamento diverso, trabajador y productivo, pero todavía condenado a vender mucho de lo suyo sin suficiente valor agregado.
Por eso, el diálogo regional con el nuevo gobierno no puede limitarse a una reunión protocolaria. El Huila debe llegar con memoria, pero también con método. Durante años hemos tenido proyectos........
