La paz imperfecta que todavía vale la pena
En Colombia, la paz suele medirse de forma implacable, o es total o parece no ser suficiente. Cada avance se enfrenta a la sospecha, cada retroceso alimenta el escepticismo. Y así, entre expectativas irreales y frustraciones acumuladas, corremos el riesgo de perder de vista una verdad incómoda; la paz nunca ha sido perfecta en ninguna parte del mundo y nunca lo será.
Nos enseñaron a imaginar la paz como una meta, casi como un acto solemne que cierra definitivamente un conflicto, pero la experiencia demuestra lo contrario. La paz no es una meta; es solo el inicio de un proceso largo, frágil y profundamente imperfecto, y nosotros lo sabemos y hemos experimentado bien; tras acuerdos, ceses al fuego y múltiples intentos de negociación, el país no ha dejado de........
