Tres lecciones de una semana que cambió la política colombiana
«En política, las coincidencias no existen. Existen los intereses. Y cuando los intereses cambian, cambian también los enemigos, los aliados y hasta los escenarios donde se escribe la historia.»
Hay semanas que pasan inadvertidas y otras que redefinen el rumbo político de un país. La que acaba de terminar pertenece a la segunda categoría. En apenas unos días, Colombia presenció tres acontecimientos que, aunque parecen independientes, revelan el nuevo mapa del poder: el empalme territorial del presidente electo Abelardo de la Espriella en el Huila; la inesperada elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado gracias al respaldo del Pacto Histórico; y la definición del escenario donde el próximo 7 de agosto se producirá la transmisión del mando presidencial.
Tres episodios distintos. Una sola conclusión: la política colombiana cambió para siempre.
El Huila sintió que llegó su hora. La visita del presidente electo al Huila, el pasado 17 de julio, dejó una sensación que hacía muchos años no se percibía en el departamento: optimismo.No fue únicamente una reunión protocolaria. Fue un mensaje político.
Los alcaldes, el gobernador, los gremios y la dirigencia regional encontraron un gobierno dispuesto a escuchar una agenda regional y no simplemente una lista de peticiones municipales. Ese cambio de enfoque puede marcar una diferencia histórica para un departamento que, siendo uno de los mayores productores agrícolas del país y un referente nacional en café, turismo y piscicultura, durante décadas ha sentido que aporta más de lo que recibe.
Claro que hubo una frase presidencial que despertó preocupación. La insistencia en que los proyectos nacionales deberán contar con esquemas de cofinanciación por parte de municipios y departamentos encendió las alarmas de........
