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Pajaritos

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01.04.2026

01 de abril 2026 - 03:09

El título de la novela del marroquí Tahar ben Jelloum es en singular. Es Domingo de Ramos y estamos apoyados junto a la fachada de la iglesia de san Pedro, de la que hoy saldrá en procesión el Cristo de Burgos. Es la iglesia donde bautizaron a Velázquez, pero el Cristo que procesiona es de Juan Bautista Vázquez el Viejo. Hay un azulejo en la esquina donde muchos padres se detienen para que sus niños jueguen a encontrar el pajarito. Cuando crezcan, si mantienen el rito con futuras generaciones, repararán en la frase estremecedora que sale de labios de Jesús: “¡Tened compasión de mí, al menos vosotros mis amigos!”.

Uno de los que se suponía que figuraba entre sus amigos va a pasar enseguida en el paso de la Cena. Es Judas, esculpido como el resto de discípulos por Ortega Bru. Vendió a su amigo por treinta talentos y se ahorcó de un árbol. Fue el primer misterio que vi de la Semana Santa de Sevilla. Domingo de Ramos de 1980. El lunes de Pascua del año pasado, 21 de abril, falleció el papa Francisco. Murió justo treinta años después que mi abuela Carmen, que era mucho más de iglesias que de hospitales, que no frecuentó en su vida.

Un marqués del Sur ha vendido a un coleccionista catalán un Cristo en la Cruz de El Greco. Llegó a Barcelona por los días en los que Noelia Castillo anunció su muerte en directo. Nadie tuvo compasión de ella, nadie le abrió los brazos y encima los alzaron como un éxito del empoderamiento. Me matan si no trabajo y si trabajo me matan, cantaba Ana Belén los versos de Nicolás Guillén. La matan si no respira (ese eufemismo de la muerte digna) y si respira la matan (la vida indigna que le dio la sociedad que se lava las manos). Noelia. El nombre que llenó los registros natalicios gracias a una canción de Nino Bravo. Hemos cambiado la pena de muerte por la muerte de pena. Con la asepsia de quien certifica la entrega a su hora de un cargamento de melones o corta la cinta para la inauguración de una rotonda. Todo salió según lo esperado. El albarán era correcto.

La Virgen del Subterráneo cierra el cortejo procesional. La música es de la banda Tejera. Suena a música celestial que dirige desde ese cielo despejado María del Mar Tristán, cuya temprana muerte le impidió convertirse en la primera mujer que iba a dirigir una banda de música en Sevilla. Parecía uno de los apóstoles de la Cena. Pablo del Barco no era creyente. Tampoco era nada crédulo. Este Cristo de Burgos que procesiona en Sevilla es como un paisano de quien fue pintor, galerista, editor, poeta y experto en los Machado, los de Sevilla y los de Brasil. Decidió ser profeta en su tierra, al menos para morir. Dos de los tres últimos Papas de Roma murieron en abril. Mañana es un nuevo aniversario de la muerte de Juan Pablo II, el longevo Karol Woyjtila que sucedió al efímero Albino Luciani. Uno, casi treinta años de pontificado. El otro, 33 días, uno por cada año de Cristo. El aniversario de la muerte de Woyjtila coincide con el de Juan Gómez Juanito, ese torbellino que jugó en el Real Madrid después de hacerlo en el Burgos del Cristo sevillano y colgó las botas en Los Boliches.

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