Los cuernos del toro del ‘Guernica’
31 de marzo 2026 - 05:30
COMO se suele recordar, la llegada del Guernica de Picasso a España, en 1981, fue uno de los certificados internacionales de que en España se había consolidado la democracia. Eran años en los que cualquier gesto de reconocimiento internacional se celebraba con champán del bueno, desde unas palabras desganadas del memo de Giscard d’Estaing hasta un gesto amigable y cabal del MoMA de Nueva York. De aquellos días a todos nos queda la foto de un guardia civil, metralleta zeta en mano, junto al cuadro de marras, que no se sabía muy bien si lo estaba custodiando o deteniendo. Como detalle para los buenos observadores, la bandera que estaba en la sala del Casón del Buen Retiro, la primera que acogió al Guernica antes de su traslado al Reina Sofía en 1992, aún tenía el águila de San Juan, “el pollo”, como se decía en confianza. En aquellos días de finales del verano de 1981 todo el mundo hablaba del Guernica. Era el tema de moda. En mi memoria infantil quedó grabado el grito desgarrado que un aficionado del Sevilla F. C. lanzó al cielo de Nervión: “¡Árbitro, tienes más cuernos que el toro del Guernica!”. El acalorado hincha no tenía pinta de aficionado al arte moderno, por lo que intuimos que se inspiró en los debates mediáticos del momento para improvisar su alarido justiciero. Para algo tienen que servir los medios de comunicación.
En los años del tardofranquismo tener un póster del Guerica en casa era señal de militancia progresista. Jesús Hermida contaba cómo, en sus años de corresponsal en Nueva York, muchos amigos le pedían que les enviase una lámina de la obra con la que dar el toque comprometido al salón. Incluso alguno, no muy versado en la obra de Picasso, se lo pidió en color. Todavía hoy hemos visto alguno de estos afiches en la sala de espera de un médico sevillano.
Desde hace ya tiempo el nacionalismo vasco ha marcado al Guernica como parte del botín que exige a un Estado siempre débil debido a las necesidades aritméticas del bipartidismo. Lo exigen por la “memoria histórica” y como “reparación” de vaya a saber usted el qué. Como si Madrid o Cabra no hubiesen sido bombardeadas (una por los nacionales y la otra por los republicanos). Lo hacen por simple frentismo frente al conjunto de España, por echar la meadita patriotera, por pura rapiña de rico, por alimentar el victimismo... Algunos, como diría aquel delicado aficionado del Sevilla F. C., tienen más cuernos que el toro del Guernica.
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