"Defender al médico es defender la sanidad"
Los datos del Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad y el CIS no admiten interpretaciones complacientes. La valoración global de la sanidad pública en Navarra ha descendido de forma sostenida en los últimos años, pasando de niveles cercanos al notable antes de la pandemia a situarse en torno al 6 en los registros más recientes, lo que la sitúa en posiciones medias dentro del conjunto del Estado. Al mismo tiempo, las encuestas de satisfacción del propio Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea reflejan una aparente paradoja: la atención recibida alcanza puntuaciones superiores al 8, destacando el trato, la profesionalidad y la confianza en los profesionales. Esta diferencia no es casual. Explica con claridad dónde se encuentra el origen del problema. La ciudadanía sigue confiando en sus profesionales, pero percibe que el sistema no responde como debería. Las dificultades para conseguir cita, las listas de espera, la sobrecarga asistencial o la sensación de desajuste organizativo han ido deteriorando esa percepción global. Y, sin embargo, la sanidad continúa funcionando. No por inercia ni por su diseño estructural, sino por la implicación de quienes la sostienen cada día. Porque la sanidad es, y debe ser, un trabajo en equipo. En ella participan múltiples profesionales imprescindibles: celadores, auxiliares, personal de enfermería, técnicos y administrativos. Todos forman parte de un engranaje complejo sin el cual la atención no sería posible. Pero reconocer ese carácter........
