Fútbol base: ¿Alguien va a regular de una vez por todas este mercadeo de personas llenas de ilusiones?
Comienza el festival de idas y venidas, llamadas, mensajes a menores por parte de adultos, reuniones con menores sin conocimiento de adultos, en pos de “fichar” , desfichar, captar y desechar deportistas en nuestro querido, pero profundamente enfermo deporte: el fútbol.
Se montan “pruebas”. Claro. Que venga el que quiera tengan o no licencia con otros clubes. A mi casa entran 50, les veo 45 minutos y elijo como un mal casting para una película de serie B. Y por supuesto, no valoro que puedo ir a ver jugadores si tanta necesidad tengo para mi super club. Porque, por otro lado, mando a su casa a cantidades ingentes de niños y niñas que quieren simplemente disfrutar con su deporte favorito y hacerlo en las mejores condiciones.
Para esto se supone que hay una regulación federativa que dice que ningún jugador puede entrenar con otro club teniendo licencia en vigor. Bien, muy bien. Pero la norma pierde todo el peso y fuerza si cuando se incumple no se castiga. Es como poner semáforos y no sancionar al que se los salta. O que la gente tome las rotondas en sentido contrario.
Ah, y por supuesto, cuando un club dice que hay una norma oficial, federativa, que hay que cumplir, y que no autoriza a nadie para incumplirla (solo faltaría) en lugar de poner en valor que se haga cumplir dicha norma, la seriedad y el rigor de cumplir un compromiso, es más fácil, porque para eso estamos en el país que estamos, atacar, menospreciar, reprochar y victimizar. Porque claro, estamos poniendo trabas a que uno pase de Guatemala a guatepeor, o viceversa.¿Alguien va a ponerse ya con esto?
¿Alguien va a regular de una vez por todas este mercadeo de personas llenas de ilusiones? Llevamos así tiempo y mirando para otro lado. Nos dedicamos a “organizar” eventos, ir a mínimos y acabar cuanto antes todo. Y a recibir, recibir, recibir...y que todos estén a mi servicio y no al revés.
En este entorno se nos quitan las ganas de seguir adelante, pero nacimos con una (o muchas) idea y aún tenemos esperanza en entrenar para enseñar, para hacer mejores jugadores. Pero, sobre todo, para hacer mucho mejores personas. Cuando un deportista prioriza a uno que “aporta en ataque” y no le parece tan grave discriminar o cosificar a compañeros, es que esto se va al garete.
La educación de cada uno es difícil mejorar en poco tiempo, pero que un estamento se ponga delante y obligue, como debe ser, a cumplir las normas, sería de agradecer. Evitaríamos así escarnios y éxodos de clubes a clubes sin una razón de peso y ni mucho menos...coherente. Tenemos hasta mayo para ver si este “mundillo” de mentiras nos interesa o nos ayuda. De momento, ninguna de las dos cosas. Pero seguimos con ilusión y ganas.
