"El autobús marcaba 39 grados en el exterior y allí fuera, tras la ventanilla, se veía el perfil blanquecino de la Bardena destacando sobre los campos amarillos"
El autobús marcaba 39 grados en el exterior y allí fuera, tras la ventanilla, se veía el perfil blanquecino de la Bardena destacando sobre los campos amarillos y más allá, entre la neblina caliginosa de la tarde sofocante, el dibujo doble con giba del Moncayo, redondeado y amable y me vino a la cabeza aquella jota: atravesé la bardena /aunque nevaba y llovia/ pero como te iba ver/ me pareció primavera. Una jota que sale en el libro que Gil Bera tituló así, Atravesé las Bardenas, que es como un monolito puro........
