Al mal tiempo, buena cara
La verdad es que me encantaría escribir algo alegre y lustroso que estuviera acorde con una primavera cada vez más cálida y luminosa, pero no me resulta precisamente fácil, continuamos fríos y apagados: dos perturbadores frentes borrascosos no cesan de azotar nuestros cada vez más encogidos corazones. En efecto, por un lado, las inacabables mil contiendas de fuego y muerte, de hambre y dolor, de hogares destruidos y familias destrozadas, unas guerras casi satánicas de infinito coste humano, nos devuelven al más primitivo neandertalismo y nos congelan el alma; y por otro, tampoco nos llegan mejores aires desde la Carrera de san Jerónimo en la que, como si una Dana endémica les persiguiera, nuestros padres de la patria parecen enloquecidos y su griterío esperpéntico, ensordecedor y de mal gusto, no solo nos destroza los tímpanos, sino que también nos abochornan y deprimen. Verdaderamente preocupante.
Pues sí, ese........
