"Me ha debido entrar una especie de fiebre extraña que me ha desinhibido por completo, estos calores de julio…"
No me atrevía, pero les cuento. Me ha debido entrar una especie de fiebre extraña que me ha desinhibido por completo, estos calores de julio… Pues sí, aunque todavía me avergüenza, les voy a confesar un terrible secreto: no me gustan las personas perfectas ni las demasiado buenas. Incluso me asustan, no me fío de ellas. Algo parecido le debía suceder a Unamuno que se ponía en guardia -eso escribía- cuando se encontraba con alguien que presumía de sensatez y equilibrio. ¿Pero existen estos mirlos blancos? No creo que abunden, aunque haberlos haylos. Seguro que en alguna ocasión hemos topado con esos ejemplares que lo saben y controlan todo, que no se equivocan nunca, que no tienen ninguna debilidad y por no tener -son tan estupendos- que no tienen ni un humilde vicio. Tan intachables que a veces me pregunto si serán humanos. Y qué decir de sus primos hermanos, los super virtuosos,........
