"De repente, autores que no parecen haber salido del cemento, miran a la Naturaleza y nos cuentan sus experiencias, aunque no sepan distinguir un mirlo de una urraca"
La Naturaleza (así, con mayúscula) se ha convertido en mercado, refugio, reacción, pasatiempo y objeto político. Debemos a los románticos del siglo XVIII haber aprendido a apreciar las montañas, las tormentas o el mar como algo hermoso. Hasta entonces, los viajeros que cruzaban parajes montañosos, cerraban las cortinillas para evitar el horror de las cumbres, de los bosques o la visión de un páramo azotado bajo una tormenta.
Occidente descubrió muy tarde que la Naturaleza podía ser hermosa, algo que........
