"Las colas en el centro de salud son trincheras de un descontento que siempre estalla contra el rostro que da la cara"
Se nos está agitando la sangre en el mostrador. Ya no se va al médico a que nos miren el alma por la garganta; se va a exigir el milagro o el papel con la urgencia del que compra lotería. En la sala, el aire pesa como un mal diagnóstico. Las listas de espera son hoy ese pasillo interminable donde la paciencia se vuelve vinagre y el respeto se queda en los huesos, tísico de tanto desprecio. Las colas en el centro de salud son trincheras de un descontento que siempre estalla contra el rostro que da la cara. Casi ochocientas agresiones en un año en Osasunbidea suponen ochocientas derrotas de la palabra.........
