"Al fin y al cabo, pantallas y barras de bar forman parte del mismo ecosistema: se trata de alternar el toque digital con el tacto de siempre"
Tenemos el dedo entrenado para el afecto instantáneo. Un doble toque en la pantalla y listo: ya le has dicho a tu amigo de la infancia que su hijo está precioso con la camiseta de Osasuna. Otro deslizamiento rápido y despachas con un emoticono de fueguito las vacaciones en Mallorca de ese ex compañero de facultad al que hace una década que no ves. Pero qué buen rollo y qué conectados estamos. Bienvenidos a la era de la amistad de baja intensidad, la versión contemporánea de los afectos. Pasamos el día pastoreando interacciones en el móvil, contestando el bombardeo de........
