"No es el comercio lo que desaparece, es el vecindario el que mucho antes ya le había negado saludo y trato"
Con cada cierre de un pequeño comercio surge un coro de voces que lamentan la pérdida. Es un clásico de la sentimentalidad colectiva de las ciudades, más destinado a alimentar nostalgias que a solucionar problemas y reparar daños. La desaparición de los comercios tradicionales es una tendencia imparable de la época, como lo es el éxito de los edificios cebra, los pisos turísticos y los llamados cafés de especialidad. De nada sirve resistirse a esa corriente, aunque se haga en nombre de un pasado cada vez más diluido en las memorias........
